No es mejor ni peor, es distinto.
Poder decir adiós es crecer ♫
8 de agosto de 2010
1 de agosto de 2010
...
Parate. Apostante. Frente alta. Siempre dispuesto a escampar. Principios claros. Seguridad.Tirame que me defiendo. Arriesgo¿qué pierdo? ¿Unas monedas? ¿Mi orgullo por un ratito? Puedo sobrevivirlo.
Ahora si... tenés que saltar al vacio? Dejar atrás. Dejar ir. Poner en práctica tus discursos, tus principios. Dar el gran salto. Arriesgar a perder algo. Apostar todas tus fichas. Todas. Absolutamente todas. ¿Te animás?¿Te animás a agarrar la oportunidad que te da la vida con todos los riesgos que eso implica?
Si anda rondando la felicidad, no tengas tanto temor de cambiar♫
Ahora si... tenés que saltar al vacio? Dejar atrás. Dejar ir. Poner en práctica tus discursos, tus principios. Dar el gran salto. Arriesgar a perder algo. Apostar todas tus fichas. Todas. Absolutamente todas. ¿Te animás?¿Te animás a agarrar la oportunidad que te da la vida con todos los riesgos que eso implica?
Si anda rondando la felicidad, no tengas tanto temor de cambiar♫
10 de julio de 2010
Quién soy.
Hace unos días, en un momento de ocio en los que no hay nada para hacer o pocas ganas de hacer algo (y con algo, me refiero a mover mínimamente un músculo), mirando Facebooks ajenos, me encontré mirando la pestaña de Información de personas que no estaban entre mis contactos. La mayoría de ellas no incluía ningún tipo de información demasiado relevante salvo el sexo, la situación sentimental o datos básicos. Pero una de ellas llamó mi atención “Biografía”. Un hombre describía cómo era. Con palabras sencillas, un poco autocrítico, humildemente, con una capacidad de síntesis asombrosa resumía en unas pocas líneas lo que a tantos de nosotros seguramente nos cuesta tanto definir. O no. Más allá de la descripción, lo que me impactó fue que esa persona se tomó el tiempo, la molestia, el trabajo o la bendición de contarle a los demás quién era. O contarse a sí mismo quién era. No se dedicó a sacar conclusiones sobre la vida ajena, sobre cómo eran los otros. Fue autocrítico. Y eso creo que es realmente admirable. Trayendo a la memoria un viejo dicho, “ver la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio” es algo que sinceramente pone en alerta a todos mis sentidos. Cada uno vive su vida cómo puede, quiere o le sale. Cada uno tiene la obligación consigo mismo y el deber con el resto de vivir su vida en libertad siempre y cuando no dañe al otro. ¿Y si no daña al otro dónde está la productividad de despotricar contra lo que los demás hacen o dicen? Y esto no quiere decir que alguna vez no lo haya hecho. Tampoco quiero ser más papista que el Papa. Sin embargo, después de escupir al cielo muchas veces y que me caiga una tormenta de escupitajos después por eso, me doy cuenta que lo mejor es primero conocerse, ser crítico con uno mismo en cuanto a sus errores, felicitarse por sus aciertos y ser, por sobretodas las cosas, humilde. Y si creo que algo de mi alrededor no está bien, considerar todas las posibilidades, adentrarse en el problema y una vez que se vio el problema desde todas sus posibles miradas (como si fuera un prisma visto desde todos sus ángulos), recién ahí me parece que hay derecho a opinar. O mejor dicho, a dar un consejo.
Démosle valor a la crítica. Que no se convierta en un chusmerío barato sin ton ni son para pasar nuestros ratos de ocio en los que no hay nada para hacer o pocas ganas de hacer. Algo.
Démosle valor a la crítica. Que no se convierta en un chusmerío barato sin ton ni son para pasar nuestros ratos de ocio en los que no hay nada para hacer o pocas ganas de hacer. Algo.
6 de mayo de 2010
Hinchada las pelotas
Y si. Algún día tenía que hincharme las pelotas. Hincharme las pelotas y gritarlo. Porque generalmente me infarto las pelotas y no lo digo. Pero ya estoy cansada. Harta de buscar lugares y momentos para tratar de conciliar algo con un receptor (hay un temita con la comunicación) al que evidentemente le importa poco y nada lo que tengo para decirle. Cansada de complacer a todo el mundo para que no se enojen . Completamente desquiciada con la gente que hace comentarios tales como "Este es el país de la joda, no?" Claro, y vos hacés todo correctamente para que no sea el país de la joda. Por favor! Odio que la gente se queje de algo sin responsabilizarse al menos un poquito. Podrida de los comentarios pelotudos. Y todo esto, se vive con total naturalidad.
No digo de mandar a la mierda a todo el mundo. Pero sí de hacer un poquito de justicia con uno mismo. De querer y ser coherente con el deseo, sin dejar que nos importen los demás.
No digo de mandar a la mierda a todo el mundo. Pero sí de hacer un poquito de justicia con uno mismo. De querer y ser coherente con el deseo, sin dejar que nos importen los demás.
28 de abril de 2010
Carta de Presentación: Comunicación vs. Digo-lo-que-pienso-no-me-interesa-cómo-te-llegue-a-vos
Me gustaría abrir este abrir este blog. Re-abrir, mejor dicho, este espacio con un fenómeno que no me resulta extraño pero que resulta poco claro. Se dice que estamos en la era de la comunicación. De hecho, existen variadas formas para estar conectados todo el tiempo. Eso es algo que todos sabemos. Facebook, Twitter, celulares con conexión a Internet, Netbooks, Blogs, Messenger. Y la lista puede seguir incansablemente y seguro que para cuando haya terminado de escribir algún ingeniero habrá diseñado alguna otra forma de "comunicarnos". También es moneda corriente escuchar a la gente decir "en la era de las comunicaciones, estamos cada vez más incomunicados." Generalmente, haciendo referencia a que vivimos atareados entre papeles, salidas, ideas, problemas, vorágine, rutina, etc, y muchas veces nos perdemos de qué le está pasando al otro o de escuchar al otro. Pero mi planteo pasa por otro lado.
Según el Diccionario de la Real Academia Espàñola, comunicar es "transmitir señales mediante un código común entre emisor y receptor." Emisores hay, sin duda. Pero creo que el código común ya no es común. Más vale decir que es difícil encontrar códigos en los que nos entendamos. Es como si cada uno hablara un dialecto diferente en el que escupe (porque es esa la mejor palabra qu encuentro) su necesidad, opinión, queja, angustia o lo que se intente transmitir. Como si ya ciertas sutilezas no fueran necesarias o el emisor no las tuviera en cuenta porque en realidad, creo que ya no tenemos en cuenta al receptor. ¿De verdad me interesa pedir algo considerando si el otro me lo puede dar o sólo le ordeno que satifasga mi necesidad? ¿Tan dificil se nos vuelve el "por favor", "creo"?
En fin, apoyo que no expresemos libremente, el intercambio; pero también las buenas costumbres, el oído que todos alguna vez necesitamos. A veces me parece que una sola palabra (ya que hay taaaaaaaaaaaaaaantas) puede evitar enojos, malos entendidos y sobre todo, más comunicación.
Según el Diccionario de la Real Academia Espàñola, comunicar es "transmitir señales mediante un código común entre emisor y receptor." Emisores hay, sin duda. Pero creo que el código común ya no es común. Más vale decir que es difícil encontrar códigos en los que nos entendamos. Es como si cada uno hablara un dialecto diferente en el que escupe (porque es esa la mejor palabra qu encuentro) su necesidad, opinión, queja, angustia o lo que se intente transmitir. Como si ya ciertas sutilezas no fueran necesarias o el emisor no las tuviera en cuenta porque en realidad, creo que ya no tenemos en cuenta al receptor. ¿De verdad me interesa pedir algo considerando si el otro me lo puede dar o sólo le ordeno que satifasga mi necesidad? ¿Tan dificil se nos vuelve el "por favor", "creo"?
En fin, apoyo que no expresemos libremente, el intercambio; pero también las buenas costumbres, el oído que todos alguna vez necesitamos. A veces me parece que una sola palabra (ya que hay taaaaaaaaaaaaaaantas) puede evitar enojos, malos entendidos y sobre todo, más comunicación.
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