"Río y en ese momento, con esa rara certeza que sólo se tiene un par de veces en la vida, supe que iba a pasar el resto de mi vida a su lado."
27 de enero de 2011
18 de enero de 2011
Imagen
31 de diciembre de 2010
Chin chin!
Esta es la época del año en la que todo el mundo hace balance. Algunos recorriendo todos los momentos del año se dan cuenta que su año fue de puta madre o uno que se merece gritarle "La puta madre este año de mierda!" El mío, en particular, tuvo como 6000 balances así que para mí pasaron como 4 años aproximadamente. No todos los años son intensos. A veces no pasa naranja, esa es la realidad. Pero creo fervientemente que aunque hayan pasado cosas terribles, haya sido ni, o la vida te dio más de lo que podías imaginar siempre en un balance debería incluirse como condición sin equanon tomar como centro que es lo que se aprendió. Porque siempre de las peores situaciones, nacen cosas buenas, que nos enseñan a ser mejores personas o a no cometer los mismos errores.
Así que mi propuesta para el 2011 es dejarnos sorprender, no armar tantos planes (salvo los que claramente necesiten una movida previa) y mirar el lado positivo que siempre está ahí escondido aunque muchas veces nos cueste verlo.
Al menos a mí me ayudó ;-)
Brindemos que hoy es tiempo todavía...
Así que mi propuesta para el 2011 es dejarnos sorprender, no armar tantos planes (salvo los que claramente necesiten una movida previa) y mirar el lado positivo que siempre está ahí escondido aunque muchas veces nos cueste verlo.
Al menos a mí me ayudó ;-)
Brindemos que hoy es tiempo todavía...
30 de octubre de 2010
Where are we running?
¿Hacia dónde? ¿Por qué estamos corriendo todo el tiempo? ¿Alguna vez alguien se detuvo por un instante a pensar por qué iba tan apurado y qué estaba queriendo alcanzar? Siento que vivimos en una vorágine tal que creo muchas veces el rumbo se pierde, que ya nos movemos sólo por inercia. ¿Trabajamos para cubrir nuestras necesidades o para tener más y más? ¿Realmente necesitamos todo lo que tenemos? Pensándolo fríamente, ¿necesitamos un LCD? ¿Nuestros padres no miraban la tele en blanco y negro y eran felices igual? ¿Los chicos de hoy necesitan una Wii para divertirse? No lo creo. Un nene con un pedazo de papel, un lápiz y unas tijeras o una soga se divierte, y no hablo por boca de ganso. Lo veo todos los días. No estoy hablando de no trabajar o no buscar una mejor calidad de vida. Me estoy refiriendo a las cosas innecesarias que incluso yo consumo. Hablo de este mundo del "ver" y "parecer" que, en mi opinión, hace que perdamos contacto con el otro, con lo cotidiano, con lo simple de las cosas. Esta sociedad consumista y esta "falsa" necesidad nos lleva a perdernos los momentos más hermosos de la vida. Nos saca la posibilidad de entender que el mundo es o sería maravilloso sin tanta falsa comunicación, sin ciudades con millones de carteles y edificios tipo Torre de Babel con los que es imposible mirar las estrellas. Lo paradójico es que terminamos pagando paquetes en locales que nos ofrecen todo eso que necesitamos. Paz, tranquilidad, un momento para compartir. No nos damos cuenta que está al alcance de nuestra mano, que nos estamos autosaboteando. Está al alcance de nuestra mano. Al deternernos y para de correr.
8 de octubre de 2010
Goodbye, nice to know u !
De la forma más elegante, se pueden decir las cosas más terribles. And I like it ;-)
30 de septiembre de 2010
Sr. Divague
Sr. Divague:
Hola, Sr. Divague. ¿Cómo le va? Yo bien. Todo tranquilo por estos pagos. Por lo menos para mi envase, aunque a veces tiene una salud bastante débil y creo que es un poco por mi culpa.
Le escribo porque sé que usted me entiende. Y tenía muchas ganas de hablar con usted. Lo necesitaba. Sé que me va a prestar su tiempo y no lo voy a aburrir. Es más creo que se puede divertir un rato. Y no me va a retrucar ninguno de mis pensamientos, o por lo menos, me va a dar tiempo para elaborar una respuesta o formular una opinión. Porque, le cuento, lo que me pasa con otras personas es que me retrucan mis hípótesis inmediatamente y yo, debo admitir, no soy rápida para esas cosas. Yo tengo mis tiempos. Pero, en fin, vamos al grano. Hoy le escribo para contarle un poco sobre cosas que observo, quizás sin mucho sentido, pero mías al fin y al cabo.
Vamos con la primera. ¡Cómo extraño pensar por horas y debatir! Mates, debate, música, comentario estúpido. Creo que de eso aprendí bastante. Me ayudaba a formarme. Porque sino es cómo que todo se me mezcla. Me enojo, veo lo inmediato, no valoro. Me canso. No puedo ver las cosas con claridad. Hoy venía pensando en si habría una carrera o un espacio en la que todas mis hipótesis disparatadas tuvieran un lugar. Porque no da llegar al trabajo y decir: "Saben qué? Hoy estuve pensando que en realidad proyecto mi imposibilidad de crear un espacio propio de ocio en otras personas y me enojo cuando lo hacen porque yo no puedo." o " ¿Por qué la gente está tan estresada si antes se laburaba 12 horas en una fábrica y, según entiendo, no había tanto stress ni ataques de pánico?" o " ¿Por qué las relaciones entre madre e hija son generalmente conflictivas?" No hay tiempo para eso en mi trabajo. Y con la psicóloga no es lo mismo. No es un par con el cual puedo debatir sobre el mundo.
Se viene la segunda. Hoy tuve un momento feliz. Ellos seguro no lo saben. No tienen idea. Me gustaría que sepan la satisfacción que me da, pero no me animo. Perdón, no me atrevo. ¡Qué lindo fue ver a mis alumnos de séptimo tan contentos con la obra que vimos! Me lleno verles las caras de intriga, verlos felices disfrutando un momento. Porque se notó que lo disfrutaron. Y fui infinitamente feliz, escuchando cantar a mis alumnos de segundo. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Verlos tan chiquititos, llenos de vida, de ilusiones, pidiendo un abrazo, corriendo para decirte "Me dás un abrazo?" "Sí." "Pero no, levantame como lo hacés siempre." O que hoy me dijeran que un ex alumno me estuvo buscando por todo el colegio para que le firme una foto. O ver el progreso de un alumno que de no entender nada pasa a ser uno de los mejores de la clase y no sólo en cuanto a contenido, sino como persona ayudando a sus compañeros. Espero dejarles una pequeña huella. Que se puedan llevar algo a pesar de mis gritos y mis enojos, a pesar de las caritas tristes. Se me pone la piel de gallina. Y luego de mucho debate mental, creo que hoy vuelvo a elegir esta profesión por estos momentos maravillosos. Que no tienen precio. Que te cambian el día, aunque a veces me vaya angustiada y comiendome el cerebro por las cosas que no salen. Gracias.
Tercera y última. Tengo cosas que cambiar. Muchas. Para seguir creciendo. Pero hay una que me persigue. Toda la vida lo hizo. Ser tan mental y con tan poca imaginación. Viendo la película de "El Principito" me di cuenta que el no poder imaginarme al Principito en el planeta me cagó un montón de momentos. El haber perdido la ingenuidad tan tempranamente me bloqueó y me hizo perder muchos momentos. El otro día hablando de "Chiquititas" (porque el tema surgió, obvio) yo dije que no me gustaba porque me no podía entender cómo los chicos de un hogar estaban tan bien vestidos y a mis viejos no le alcanzaba la plata para comprarme la ropa de moda y cuando me compraban algo, todos me cargaban porque no era "de marca". Seguro mucha gente la pasó peor. Pero mi falta de imaginación no era por falta de dinero. No me dejaron volar cuando era necesario. Cuando justamente no era necesario hacerme ver la realidad. Podía esperar un poco más. Por eso, a veces, prefiero ser un poco ingenua, hasta el punto de parecer un poco tonta. Para todos los días, sorprenderme con un nuevo descubrimiento y que la vida no sea tan dura.
Gracias, Sr. Divague. No sé imagina cuánto le agradezco este momento.
Vanina
Hola, Sr. Divague. ¿Cómo le va? Yo bien. Todo tranquilo por estos pagos. Por lo menos para mi envase, aunque a veces tiene una salud bastante débil y creo que es un poco por mi culpa.
Le escribo porque sé que usted me entiende. Y tenía muchas ganas de hablar con usted. Lo necesitaba. Sé que me va a prestar su tiempo y no lo voy a aburrir. Es más creo que se puede divertir un rato. Y no me va a retrucar ninguno de mis pensamientos, o por lo menos, me va a dar tiempo para elaborar una respuesta o formular una opinión. Porque, le cuento, lo que me pasa con otras personas es que me retrucan mis hípótesis inmediatamente y yo, debo admitir, no soy rápida para esas cosas. Yo tengo mis tiempos. Pero, en fin, vamos al grano. Hoy le escribo para contarle un poco sobre cosas que observo, quizás sin mucho sentido, pero mías al fin y al cabo.
Vamos con la primera. ¡Cómo extraño pensar por horas y debatir! Mates, debate, música, comentario estúpido. Creo que de eso aprendí bastante. Me ayudaba a formarme. Porque sino es cómo que todo se me mezcla. Me enojo, veo lo inmediato, no valoro. Me canso. No puedo ver las cosas con claridad. Hoy venía pensando en si habría una carrera o un espacio en la que todas mis hipótesis disparatadas tuvieran un lugar. Porque no da llegar al trabajo y decir: "Saben qué? Hoy estuve pensando que en realidad proyecto mi imposibilidad de crear un espacio propio de ocio en otras personas y me enojo cuando lo hacen porque yo no puedo." o " ¿Por qué la gente está tan estresada si antes se laburaba 12 horas en una fábrica y, según entiendo, no había tanto stress ni ataques de pánico?" o " ¿Por qué las relaciones entre madre e hija son generalmente conflictivas?" No hay tiempo para eso en mi trabajo. Y con la psicóloga no es lo mismo. No es un par con el cual puedo debatir sobre el mundo.
Se viene la segunda. Hoy tuve un momento feliz. Ellos seguro no lo saben. No tienen idea. Me gustaría que sepan la satisfacción que me da, pero no me animo. Perdón, no me atrevo. ¡Qué lindo fue ver a mis alumnos de séptimo tan contentos con la obra que vimos! Me lleno verles las caras de intriga, verlos felices disfrutando un momento. Porque se notó que lo disfrutaron. Y fui infinitamente feliz, escuchando cantar a mis alumnos de segundo. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Verlos tan chiquititos, llenos de vida, de ilusiones, pidiendo un abrazo, corriendo para decirte "Me dás un abrazo?" "Sí." "Pero no, levantame como lo hacés siempre." O que hoy me dijeran que un ex alumno me estuvo buscando por todo el colegio para que le firme una foto. O ver el progreso de un alumno que de no entender nada pasa a ser uno de los mejores de la clase y no sólo en cuanto a contenido, sino como persona ayudando a sus compañeros. Espero dejarles una pequeña huella. Que se puedan llevar algo a pesar de mis gritos y mis enojos, a pesar de las caritas tristes. Se me pone la piel de gallina. Y luego de mucho debate mental, creo que hoy vuelvo a elegir esta profesión por estos momentos maravillosos. Que no tienen precio. Que te cambian el día, aunque a veces me vaya angustiada y comiendome el cerebro por las cosas que no salen. Gracias.
Tercera y última. Tengo cosas que cambiar. Muchas. Para seguir creciendo. Pero hay una que me persigue. Toda la vida lo hizo. Ser tan mental y con tan poca imaginación. Viendo la película de "El Principito" me di cuenta que el no poder imaginarme al Principito en el planeta me cagó un montón de momentos. El haber perdido la ingenuidad tan tempranamente me bloqueó y me hizo perder muchos momentos. El otro día hablando de "Chiquititas" (porque el tema surgió, obvio) yo dije que no me gustaba porque me no podía entender cómo los chicos de un hogar estaban tan bien vestidos y a mis viejos no le alcanzaba la plata para comprarme la ropa de moda y cuando me compraban algo, todos me cargaban porque no era "de marca". Seguro mucha gente la pasó peor. Pero mi falta de imaginación no era por falta de dinero. No me dejaron volar cuando era necesario. Cuando justamente no era necesario hacerme ver la realidad. Podía esperar un poco más. Por eso, a veces, prefiero ser un poco ingenua, hasta el punto de parecer un poco tonta. Para todos los días, sorprenderme con un nuevo descubrimiento y que la vida no sea tan dura.
Gracias, Sr. Divague. No sé imagina cuánto le agradezco este momento.
Vanina
15 de septiembre de 2010
Chicos, levanten la mano!
Yo me pregunto:¿Cómo les puedo pedir a pequeños de cuarto grado que levanten la mano para hablar y no se interrumpan si en el congreso adultos con pelos en las bolas se gritan y no escuchan?
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