Sr. Divague:
Hola, Sr. Divague. ¿Cómo le va? Yo bien. Todo tranquilo por estos pagos. Por lo menos para mi envase, aunque a veces tiene una salud bastante débil y creo que es un poco por mi culpa.
Le escribo porque sé que usted me entiende. Y tenía muchas ganas de hablar con usted. Lo necesitaba. Sé que me va a prestar su tiempo y no lo voy a aburrir. Es más creo que se puede divertir un rato. Y no me va a retrucar ninguno de mis pensamientos, o por lo menos, me va a dar tiempo para elaborar una respuesta o formular una opinión. Porque, le cuento, lo que me pasa con otras personas es que me retrucan mis hípótesis inmediatamente y yo, debo admitir, no soy rápida para esas cosas. Yo tengo mis tiempos. Pero, en fin, vamos al grano. Hoy le escribo para contarle un poco sobre cosas que observo, quizás sin mucho sentido, pero mías al fin y al cabo.
Vamos con la primera. ¡Cómo extraño pensar por horas y debatir! Mates, debate, música, comentario estúpido. Creo que de eso aprendí bastante. Me ayudaba a formarme. Porque sino es cómo que todo se me mezcla. Me enojo, veo lo inmediato, no valoro. Me canso. No puedo ver las cosas con claridad. Hoy venía pensando en si habría una carrera o un espacio en la que todas mis hipótesis disparatadas tuvieran un lugar. Porque no da llegar al trabajo y decir: "Saben qué? Hoy estuve pensando que en realidad proyecto mi imposibilidad de crear un espacio propio de ocio en otras personas y me enojo cuando lo hacen porque yo no puedo." o " ¿Por qué la gente está tan estresada si antes se laburaba 12 horas en una fábrica y, según entiendo, no había tanto stress ni ataques de pánico?" o " ¿Por qué las relaciones entre madre e hija son generalmente conflictivas?" No hay tiempo para eso en mi trabajo. Y con la psicóloga no es lo mismo. No es un par con el cual puedo debatir sobre el mundo.
Se viene la segunda. Hoy tuve un momento feliz. Ellos seguro no lo saben. No tienen idea. Me gustaría que sepan la satisfacción que me da, pero no me animo. Perdón, no me atrevo. ¡Qué lindo fue ver a mis alumnos de séptimo tan contentos con la obra que vimos! Me lleno verles las caras de intriga, verlos felices disfrutando un momento. Porque se notó que lo disfrutaron. Y fui infinitamente feliz, escuchando cantar a mis alumnos de segundo. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Verlos tan chiquititos, llenos de vida, de ilusiones, pidiendo un abrazo, corriendo para decirte "Me dás un abrazo?" "Sí." "Pero no, levantame como lo hacés siempre." O que hoy me dijeran que un ex alumno me estuvo buscando por todo el colegio para que le firme una foto. O ver el progreso de un alumno que de no entender nada pasa a ser uno de los mejores de la clase y no sólo en cuanto a contenido, sino como persona ayudando a sus compañeros. Espero dejarles una pequeña huella. Que se puedan llevar algo a pesar de mis gritos y mis enojos, a pesar de las caritas tristes. Se me pone la piel de gallina. Y luego de mucho debate mental, creo que hoy vuelvo a elegir esta profesión por estos momentos maravillosos. Que no tienen precio. Que te cambian el día, aunque a veces me vaya angustiada y comiendome el cerebro por las cosas que no salen. Gracias.
Tercera y última. Tengo cosas que cambiar. Muchas. Para seguir creciendo. Pero hay una que me persigue. Toda la vida lo hizo. Ser tan mental y con tan poca imaginación. Viendo la película de "El Principito" me di cuenta que el no poder imaginarme al Principito en el planeta me cagó un montón de momentos. El haber perdido la ingenuidad tan tempranamente me bloqueó y me hizo perder muchos momentos. El otro día hablando de "Chiquititas" (porque el tema surgió, obvio) yo dije que no me gustaba porque me no podía entender cómo los chicos de un hogar estaban tan bien vestidos y a mis viejos no le alcanzaba la plata para comprarme la ropa de moda y cuando me compraban algo, todos me cargaban porque no era "de marca". Seguro mucha gente la pasó peor. Pero mi falta de imaginación no era por falta de dinero. No me dejaron volar cuando era necesario. Cuando justamente no era necesario hacerme ver la realidad. Podía esperar un poco más. Por eso, a veces, prefiero ser un poco ingenua, hasta el punto de parecer un poco tonta. Para todos los días, sorprenderme con un nuevo descubrimiento y que la vida no sea tan dura.
Gracias, Sr. Divague. No sé imagina cuánto le agradezco este momento.
Vanina
30 de septiembre de 2010
15 de septiembre de 2010
Chicos, levanten la mano!
Yo me pregunto:¿Cómo les puedo pedir a pequeños de cuarto grado que levanten la mano para hablar y no se interrumpan si en el congreso adultos con pelos en las bolas se gritan y no escuchan?
12 de septiembre de 2010
Punto de ebullición: La definición
"Uno sabe cuando algo no anda bien, cuando algo está por suceder, cuando un cambio se está por aproximar. Así como cuando se va terminando el verano y las hojas van cambiando su color, y el sol calienta menos, las lloviznas se hacen más frecuentes. Son pequeñas cosas que nos dan claros indicios que algo está pasando. Bueno, malo, sorprendente, terrible, pero cambio al fin. Como cuando decimos: "Me estoy por engripar". Primero, un pequeño dolor de garganta, después sentimos el cuerpo cansado, luego levantamos temperatura hasta que ya todo nuestro cuerpo estalla en un estado gripal en el que no podemos levantarnos y vivimos con una caja de pañuelos al lado como si ella fuera nuestra gran compañera de aventuras. Y esto mismo pasa con las relaciones humanas, o con ciertas situaciones cotidianas. Aunque el ambiente esté calmo, y pareciera que no pasa nada fuera de lo común, uno al conocer al otro puede leer señales que los terceros no. Miradas, respuestas, algo imperceptible que se siente, no se ve, pero está. Es esa fricción en los tonos, el énfasis en las palabras, la elección de ellas y el momento. Una combinación tan sutil y a la vez, tan programada. Por lo tanto quedan dos opciones:
1- No decodificar el mensaje.
2- Decodificarlo y prepararse.
La primera opción nos deja en un lugar bastante cómodo, pero relajado. Como bien dice la frase, "Uno se hace el boludo".
La segunda alternativa es un poco más compleja. Si el mensaje ha sido decodificado correctamente, uno puede entrar en lo que yo llamaría Proceso de Ebullición. Empezamos a irritarnos, a pensar devoluciones, indirectas cada vez más directas, corriendo incluso el riesgo de comenzar a malinterpretar al emisor. Pero entonces, dos nuevos caminos se abren:
A- Enfrentar al que ya en este punto es nuestro adversario prácticamente.
B- Hacernos los boludos nuevamente.
Si elegimos la opción A, también seguimos teniendo más surcos. Por ejemplo, puedo elegir la manera en la que voy a encarar la situación, e incluso puedo acelerarla. ¿A qué me refiero? Imaginemos una escena en la que el interlocutor entra a su hogar recién llegado de un día con amigos, pero de muy mal humor. El segundo interlocutor quien ha detectado las señales enviadas reconoce ese estado y sabe que el estado de ebullición se está por terminar para pasar a su punto máximo: Punto de ebullición. Entonces, viendo su reacción puedo decidir dos cosas:
1- Hacerme el boludo por trigésima vez.
2- PROVOCAR
Provocar, torear, buscar que de una vez por todas, ese proceso que viene adquiriendo distintas tonalidades se termine de una buena vez. Y en consecuencia, obtendremos un resultado, pero no es esto lo que más me importa desarrollar en este momento.
Mis puntos son dos, en particular:
1- ¿Por qué es tan complicado y tan engorroso decir las cosas en su momento? Decir lo que nos molesta, enfada. Así como detectamos y entendemos esas señales, ¿por qué no resolverlo usando esa misma habilidad que tenemos para comunicarnos casi impercetiblemente con nuestro interlocutor?
2- La vida está hecha de nuestras propias elecciones. De una situación se derivan muchísimas opciones. Sólo hay que saber encontrarlas.
Abrir puertas, arriesgar, aunque incluso podamos perder. Cambiar."
Esto lo escribí hace un año atrás, refiriéndome claramente a you-know-who (los que me conocen sabrán de quién estoy hablando y para los nuevos lectores, vendrá un coming soon de you-know-who). Paradójicamente, la pelota se me dió vuelta. Finalmente, la que se encontró en ese lugar fui yo. Vivo en el punto bendito de ebullición, por no decir, por tener miedo de lastimar, de quedar como pelotuda (que a veces no me cuesta mucho trabajo). Claramente, esto me trajo muchos problemas. No sólo me enervo y me pongo del orto, sino termino rompiéndole las pelotas al que tengo al lado y me escucha. Por lo tanto, ya que tanto me la paso hablando de la comunicación, voy a empezar a comunicarme yo. Voy a hablar y que escuche el que quiera escuchar. Trataré de ser delicada, pero no quiero ni enervarme ni perder más relaciones o tener malos entendidos.
Este es mi momento.
11 de septiembre de 2010
About love.
"No wonder everyone wants it-as if they have known such love before and can barely remember it, yet are compelled ever after to seek it as the single thing worth living for. Without love, most of life remains concealed. Nothnig is as fascinating as love, unfortunately.
I know love is dark work; you have to get your hands dirty. If you hold back, nothing interesting happens. At the same time, you have to find the right distance between people. Too close, and they overwhelm you; too far and they abandon you. How to hold them in the right relation?
It is beguiling how, in good relationships, even after years, formerly undiscovered parts of people are suddenly exposed, as in an archaelogical dig. There is much to explore, and understand. With other people you can only turn away, bored.
I want to say: this is just the way things are."
Intimacy, by Hanif Kureishi.
2 de septiembre de 2010
Días grises
La lluvia es motor para contemplar, para parar. Para salir a chapotear o para mojarse la cara despreocupadamente. Para comer chocolates, mirar películas en la cama tapada hasta la nariz. Me da ganas de fumar sentadita en el escalón de mi patio y reflexionar sobre mí, el mundo o simplemente divagar. ¡Cuánto necesito un divague! Horas y horas pensando en la nada misma o en todo junto. Sin enloquecer. Sólo elaborar hipótesis descabelladas o querer cambiar el mundo. Hacer un click o descubrir lo loca que estoy. Aunque para mí muchos locos tiene la razón.
Sin embargo, este día gris en particular me infartó las pelotas. Me enfureció ir a trabajar con esta lluvia finita y molesta que lo único que hizo fue helarme los huesos y electrizar mis cabellos. Me enojó no poderme dejar empapar por ella por tener que llegar semi sequita al trabajo. Toda mi mochila mojada y yo tratando de salvar pruebas y fotocopias. Una horda de gente en el bondi me hizo recordar que en los días de lluvia es más díficil viajar.
Y probablemente, todo esto me enojó porque en el fondo, tenía unas ganas inmensas de disfrutar de esta lluvia. Sin obligaciones, sin bondis, sin paraguas.
Quería MI lluvia para divagar...
Sin embargo, este día gris en particular me infartó las pelotas. Me enfureció ir a trabajar con esta lluvia finita y molesta que lo único que hizo fue helarme los huesos y electrizar mis cabellos. Me enojó no poderme dejar empapar por ella por tener que llegar semi sequita al trabajo. Toda mi mochila mojada y yo tratando de salvar pruebas y fotocopias. Una horda de gente en el bondi me hizo recordar que en los días de lluvia es más díficil viajar.
Y probablemente, todo esto me enojó porque en el fondo, tenía unas ganas inmensas de disfrutar de esta lluvia. Sin obligaciones, sin bondis, sin paraguas.
Quería MI lluvia para divagar...
27 de agosto de 2010
*Instante en el viaje*
Ayer volviendo a casa se me sienta un chico al lado. Tendría unos veinti tantos, largos. Yo iba abstraída en la relajación después de yoga. En esa burbuja en la que los sentidos están más atentos y lo cotidiano parece extraño. Y lo normal un poco más desfigurado. Me acomodo en mi asiento y miro por la ventanilla. Concentrada en mis pensamientos, giro mi cabeza y veo al chico escribiendo un mensaje de texto. Hasta ahí nada raro. Situación diaria. Pero empecé a leer lo que escribía y el mensaje decía: "Si estás embarazada esta vez el nombre lo pongo yo. Los amo!" Y sonreí ante un gesto que no se ve. Ante algo a lo que no estamos acostumbrados. Por lo menos las mujeres de mi edad no estamos acostumbradas justamente a ver ese tipo de reacciones de los hombres. Como ver a un hombre llorar por una mujer. Como escucharlos morirse de amor por una de ellas. Incluso me resultan más tiernos que el género femenino. Quizás por la falta de costumbre. Por esa coraza que lo cubre todo o por la gran cantidad de "machotes" que posan sobre el género masculino cierta mala fama por todos conocida y en cierto punto, bien ganada.
Apoyo las emociones simples, mostrar los sentimientos, ser libres. Sin corazas o fachadas.
Apoyo las emociones simples, mostrar los sentimientos, ser libres. Sin corazas o fachadas.
11 de agosto de 2010
The Starfish Story / La historia de la estrella de mar
Once upon a time, there was a wise man who used to go to the ocean to do his writing. He had a habit of walking on the beach before he began his work.
One day, as he was walking along the shore, he looked down the beach and saw a human figure moving like a dancer. He smiled to himself at the thought of someone who would dance to the day, and so, he walked faster to catch up.
As he got closer, he noticed that the figure was that of a young man, and that what he was doing was not dancing at all. The young man was reaching down to the shore, picking up small objects, and throwing them into the ocean.
He came closer still and called out "Good morning! May I ask what it is that you are doing?"
The young man paused, looked up, and replied "Throwing starfish into the ocean."
"I must ask, then, why are you throwing starfish into the ocean?" asked the somewhat startled wise man.
To this, the young man replied, "The sun is up and the tide is going out. If I don't throw them in, they'll die."
Upon hearing this, the wise man commented, "But, young man, do you not realize that there are miles and miles of beach and there are starfish all along every mile? You can't possibly make a difference!"
At this, the young man bent down, picked up yet another starfish, and threw it into the ocean. As it met the water, he said, "It made a difference for that one."
By Loren Eiseley
Me desperté temprano,como suelo hacerlo justo antes de que amanezca,a caminar por la orilla del mar y recibirel nuevo dáa.
Conforme a través del brumoso amanecer,enfoqué mi mirada en un movimiento débil y lejano.Vi un joven que se agachaba y se levantaba azotando con sus brazos,bailando en la playa,sin duda celebrando el comienzo de un día perfecto.
Conforme me fui acercando,tristemente me di cuenta de que el joven no estaba bailando,sino que se agachaba para para escudriñar entre los despojos que había dejado la marea nocturna,deteniéndose de repente a recojer una estrella de mar para luego levantarse a arrojarla de vuelta al acéano.
Le pregunté al joven cual era su propósito: "La marea ha arrojado a las estrellas del mar hacia la playa y no pueden regresar por si solas",contestó el joven."Cuando salga el sol,ellas morirán a menos que yo las devuelva al mar."Conforme el joven me explicaba,yo miraba la basta expansión de playa,extendiéndose hacia ambas direciones más alla de mi vista.Estrellas de mar cubrían la costa en un numero incalculable.La desesperanza del plan del joven se volvió muy clara para mí tuve que contradecirlo."Pero hay más estrellas de mar en esta playa de las que tú puedas salvar antes de que amanezca. De seguro no esperarás hacer alguna diferencia".
El joven hizo una pausa para considerar mis palabras,agachándose para recoger una estrella de mar y lanzándola lo más lejos posible.Volteándome a ver él dijo simplemente, "yo acabo de hacer la dierencia para esa".
No hablo de utopías sino de pequeños pasos. A veces nos desalentamos, pero son las pequeñas cosas las que producen los cambios, al menos para una persona ese acto nuestro puede cambiar la historia.
*Nada es imposible sino se corre el riesgo de intentarlo*
One day, as he was walking along the shore, he looked down the beach and saw a human figure moving like a dancer. He smiled to himself at the thought of someone who would dance to the day, and so, he walked faster to catch up.
As he got closer, he noticed that the figure was that of a young man, and that what he was doing was not dancing at all. The young man was reaching down to the shore, picking up small objects, and throwing them into the ocean.
He came closer still and called out "Good morning! May I ask what it is that you are doing?"
The young man paused, looked up, and replied "Throwing starfish into the ocean."
"I must ask, then, why are you throwing starfish into the ocean?" asked the somewhat startled wise man.
To this, the young man replied, "The sun is up and the tide is going out. If I don't throw them in, they'll die."
Upon hearing this, the wise man commented, "But, young man, do you not realize that there are miles and miles of beach and there are starfish all along every mile? You can't possibly make a difference!"
At this, the young man bent down, picked up yet another starfish, and threw it into the ocean. As it met the water, he said, "It made a difference for that one."
By Loren Eiseley
Me desperté temprano,como suelo hacerlo justo antes de que amanezca,a caminar por la orilla del mar y recibirel nuevo dáa.
Conforme a través del brumoso amanecer,enfoqué mi mirada en un movimiento débil y lejano.Vi un joven que se agachaba y se levantaba azotando con sus brazos,bailando en la playa,sin duda celebrando el comienzo de un día perfecto.
Conforme me fui acercando,tristemente me di cuenta de que el joven no estaba bailando,sino que se agachaba para para escudriñar entre los despojos que había dejado la marea nocturna,deteniéndose de repente a recojer una estrella de mar para luego levantarse a arrojarla de vuelta al acéano.
Le pregunté al joven cual era su propósito: "La marea ha arrojado a las estrellas del mar hacia la playa y no pueden regresar por si solas",contestó el joven."Cuando salga el sol,ellas morirán a menos que yo las devuelva al mar."Conforme el joven me explicaba,yo miraba la basta expansión de playa,extendiéndose hacia ambas direciones más alla de mi vista.Estrellas de mar cubrían la costa en un numero incalculable.La desesperanza del plan del joven se volvió muy clara para mí tuve que contradecirlo."Pero hay más estrellas de mar en esta playa de las que tú puedas salvar antes de que amanezca. De seguro no esperarás hacer alguna diferencia".
El joven hizo una pausa para considerar mis palabras,agachándose para recoger una estrella de mar y lanzándola lo más lejos posible.Volteándome a ver él dijo simplemente, "yo acabo de hacer la dierencia para esa".
No hablo de utopías sino de pequeños pasos. A veces nos desalentamos, pero son las pequeñas cosas las que producen los cambios, al menos para una persona ese acto nuestro puede cambiar la historia.
*Nada es imposible sino se corre el riesgo de intentarlo*
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